Epidemia de amor en Ciudad Leseli - Uno: La Vie en Rose

epidemia de amorHay momentos en que pienso que los criminales que surgen en Ciudad Leseli son los mejores. Los veo luchar con tanta pasión por sus causas estrafalarias, con sus trajes de colores para llamar la atención y sus secuaces vestidos al tono, que me dan ganas de aplaudirlos. Y me digo que debería iniciar un archivo con anécdotas de cada uno de ellos. Como asistente del héroe que defiende la tranquilidad de esta capital, casi me siento en el deber de hacerlo. Si hasta podría escribir un libro, editarlo bajo un seudónimo sin que él se entere, y ganarme un montón de pasta.

Hay otras veces en que me dan ganas de salir corriendo y esconderme debajo de una piedra, hasta que todo pase. Como aquella noche de hace un par de semanas, en que comenzó el episodio más extraño que hemos sufrido los leselianos.

Allí estaba mi compañero, aquel tipo de cuerpo fibroso, piel bronceada, cabello oscuro y grandes ojos negros, de pie sobre la cabina de un camión mal estacionado en plena pelea. Su traje se mimetizaba con el color ambiente. Por fin me había hecho caso en cambiar aquel amarillo que lo delataba cada vez que intentaba sorprender a algún malhechor. Lo vi extender el brazo, para señalar a su rival de turno y aguardé mi momento de entrar en acción, desde atrás de una columna en aquel hangar.

—¡Pluma Violeta, ríndete por las buenas! —exclamó—. No voy a dejarte ir. No luego de que obligaras a esos policías a bailar por horas mientras tú robabas el museo. Devuelve lo que sea que hayas tomado y entrégate. Declararé a tu favor en el juicio, palabra de Super Sun.

Frente a él, sobre otro vehículo del mismo tamaño, se encontraba la villana que enfrentábamos. Era una muchacha joven, con un traje estilo ninja en color violeta. Lo único que podíamos ver eran sus ojos almendrados y marrones. Llevaba una riñonera, de la que ya había sacado metros de soga, armas y todo tipo de artefactos durante la persecución. Creo que Sun estaba más interesado en atraparla para saber cómo lo hacía, que por sus delitos en sí.

Ella puso los brazos en jarras, todavía sobre el otro camión, y rió con una carcajada bastante teatral.

—¿Es una broma? —dijo, altanera—. No puedes contra mi sistema de hipnosis sonora, admítelo. Ahora tengo lo que me faltaba, por fin podré convertir a esta ciudad de seres sin corazón en un lugar más agradable.

—¿De qué estás hablando?

Sun parecía olvidar, por momentos, que tenía que aparentar que le interesaban los motivos detrás de cada nuevo villano que nacía. Eran las reglas del juego. Un ratito siempre había que escucharlos y tomar nota mental, así contribuíamos a que las autoridades previnieran la aparición de nuevos delincuentes. Así y todo, el trabajo nunca nos faltaba.

—Nadie volverá a dejarme de lado —continuó Pluma, ensimismada en su discurso—. No hay cosa más importante que el amor en la vida de una persona.

Preparé mi arma con los dardos sedantes, pero no tenía un tiro limpio desde donde estaba. Si fallaba, podía enfurecerla y provocar que huyera. Debía moverme, o esperar a que ella lo hiciera. Opté por lo segundo, con el ojo en la mira.

—Lo siento, no sé qué tiene que ver todo esto —interrumpió Sun, perdiendo la paciencia—. Podemos hablarlo camino a la comisaría.

—¡Otro más! —gritó la ninja, bastante alterada—. La vida debería ser más parecida a una comedia romántica que a un policial negro, ¿no te parece, mi querido? Si hasta tienes el físico de un protagonista de novela rosa.

Sentí la vibración en mi reloj de pulsera y supe que Sun tenía otros planes. Yo debía distraer a nuestra oponente, mientras él la atrapaba en un ataque sorpresa. Guardé el arma y salí de mi escondite con mi mejor cara de inocencia.

—¿Ah, sí? —intervine, lo más alto que pude—. ¿Y yo quién podría parecer en uno de esos libros?

Lo cierto era que tenía un poco de curiosidad. Aquella villana había sido, en el pasado, una escritora con obras bien recibidas por la crítica. El éxito la había enloquecido y ahora iba por ahí, convirtiendo gente en sus marionetas. Si podía decir algo sobre Sun, entonces yo quería escuchar la parte que me tocaba.

—Tú tienes cara de personaje secundario —dictaminó, luego de observarme desde arriba—. O de extra en esos escenarios llenos de gente.

No podía creerlo. Su ojo para los personajes debía haberse arruinado, junto con su cordura. Sun ya estaba cerca, a punto de alcanzarla desde el techo de un montacargas.

—¿Cómo? ¡No es posible! —insistí—. Mírame bien, soy una actriz en ascenso.

—¿De verdad? —respondió, con un tono de incredulidad que me ofendió muchísimo—. No. No tienes nada especial —aclaró, volviéndose hacia mi compañero que ya estaba casi sobre ella, en el aire—. Él en cambio… ¡Ah! ¡Embustero! ¡Estabas por hacerme caer en una trampa!

Lo evitó por muy poco, con un giro que convirtió el impulso de Sun en un viaje al suelo.

—¡No es cierto! —continué, tan furiosa que olvidé mi arma cargada en la cintura—. ¡Todos somos protagonistas de nuestras propias historias!

Ya era tarde. La ninja violeta se alejó a los saltos, sobre los demás vehículos abandonados del galpón, hasta quedar junto a un vehículo de esos que se usan en las publicidades callejeras, con altoparlantes en la parte de atrás del asiento de conductor.

—¡Se acabó la charla! Ahora van a ser testigos del surgimiento de mi nueva identidad. ¡Saluden a Pluma Rosa, escritora de novelas de amor!

En un movimiento, su traje de ninja cayó al suelo para dar paso a una malla de cuerpo entero color fucsia. Su cabello y sus orejas continuaban ocultos, bajo el material. Su cara se veía por completo y nos confirmaba la identidad de la autora desaparecida.

—¿De qué está hablando? —pregunté a Sun, que había llegado hasta mí.

—Antes era escritora de comedia, según ella —aclaró él, en voz baja.

—¿Lo del robo al museo era comedia? Jamás me reí con nada que hizo.

—Yo tampoco.

—¡Cállense los dos! —estalló la escritora chiflada, volviendo a ponerse la riñonera en la cadera y sacando una especie de control remoto—. Van a ser mis primeros protagonistas.

—¡Basta, Pluma! —exclamé, apenada por lo ridículo de la situación—. ¡Todavía puedes arrepentirte!

Sobra decirles que no se arrepintió. En cambio, alzó el control y accionó el reproductor dentro del vehículo sobre el que estaba parada.

—¡Escuchen y dejen fluir su verdadera naturaleza humana!

Fue oírla y que el universo se retorciera en un millón de colores. Vi a mis padres, mis amigos, todos animándome a hacer algo. No recuerdo qué. Luego salía frente a un enorme escenario, donde millones de cachorros de perritos y gatitos bailaban en dos patas. Tuve unas ganas tremendas de bailar con ellos. Luego empecé a flotar y allí, en el aire, me observaba Sun. Estaba radiante, como siempre. Yo volaba hacia él, extendía mis brazos y solo pensaba en…

—¡Claire! ¿Estás bien?

El despertar fue vergonzoso. Como en uno de esos sueños raros que solo sabes que han sido irreales porque han terminado y estás en tu cama agitada, preguntándote qué fue eso. Y esa era la cuestión. Todavía estaba en el galpón abandonado, pero el camión publicitario había volcado y sus altavoces estaban destrozados. Sun tenía el pelo revuelto. Me había perdido la acción.

—Sí. Creo —contesté, de mala gana.

—¡No es posible! —exclamó Pluma Rosa, desde algún punto que no lograba ver—. ¿No eres humano?

—Pensé que eso había quedado claro cuando me viste detener un camión con las manos —ironizó Sun, dejándome para ir tras ella de nuevo—. Ahora ríndete de una vez.

La risa de Pluma fue desordenada, estridente. Su sonido se expandió por el espacio curvo del techo altísimo en el hangar y nos llegó amplificado.

—No, no, no —contestó, con voz cantarina—. La nueva historia de Leseli ya se está escribiendo, querido. Pronto te darás cuenta.

Salió por una abertura en el techo, saltando con una capacidad atlética que no imaginé que tendría una escritora. Entonces entendí el espacio de tiempo que había transcurrido entre la última aparición en público de la autora y la primera travesura de Pluma Naranja, como se llamaba al iniciar su camino por el lado del mal.

—¡No! ¡Vuelve aquí!

Sun la siguió, trepó hasta allí con la mayor rapidez que he visto en él. Fue en vano. Sospeché que esta villana tendría unas cuantas ventajas inexplicables sobre nosotros a partir de entonces.

+ + +

¡Vuelven las mini historias para Blogs colaboradores! Este es el comienzo de la tercera ronda. Me atrasé con el primer capítulo, perdón. Bienvenida Denise, de Primera naturaleza, mi compañera lectora en esta oportunidad. Espero que te diviertas con esta historia, planeo relajarme y reírme mucho mientras la escribo. A ver si me sale. 

Comentarios

  1. Me parece que se te pasó un error de continuidad. Claire menciona el pasado de la villana, como exitosa escritora de novelas románticas. Y luego le pregunta a Super Sun de que habla la villana. Y es el superhéroe quien le cuenta a su ayudante sobre el pasado de la villana.

    Pero la historia en general, es buena. Parodia el género de superheroes y muy bien.
    Muy ingeniosa la villana, con sus planes estrafalarios. Y sus cambios de colores.

    Como para llevar a historietas.
    Tenés dos buenos personajes para seguir escribiendo historias. Igual que la ciudad es un buen ambiente.

    Un abrazo

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    1. Sí, ahí se me pasó explicarlo mejor. Lo que dicen es que la villana con sus crímenes anteriores, vestida de violeta, intentaba hacer humor. Gracias por pasar, voy a corregir eso y espero que lo que sigue sea interesante.
      ¡Saludos!

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  2. Muy entretenido, me sorprendió gratamente lo visual de la narración; mientras leía pensaba que podría adaptarse muy fácilmente a historieta. Ahora veo que el Demiurgo pensó lo mismo XD

    Me gusta cómo vas integrando todo en un mismo universo, lo de Pluma Naranja fue un buen toque ;)

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    1. Ohhh no imaginé que ibas a conocer mi Pluma Naranja ♥ Qué interesante sería verlo adaptado, lástima que no puedo dibujar más allá de un Juan de los palotes xD Gracias por pasar e ir comentando.

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  3. Que bien, por alguna razón se siente en tu narrativa un enganche a seguirlo leyendo. Me ha gustado como lo has escrito. Excelente. Saludos

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  4. ¡Que interesante! Me ha gustado mucho <3
    un besin

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  5. Muy interesante, ya te sigo :) :).
    Te invito al mío: http://enbuscadeunavidamejor1234.blogspot.com.es/
    Es una historia de suspense sobre una familia que se ve atrapada en la mafia.

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    1. Oh, no la conocía, ¿es de Blogs colaboradores? Bienvenida al blog, gracias por pasar. Besos.

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  6. Me gusta como se está desarrollando esta historia. Espero al siguiente capítulo. Y muchas gracias por tus ánimos. 💋

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  7. Todas con sus comentarios tan propios de escritores, y yo estancada en la risa de imaginarme cuáles serían las cualidades atléticas de una escritora xD
    Pluma naranja es el mal... ¡No!!! y con todo lo que la amo (sí, querida amiga, ando leyendo entre líneas tu subconsciente)
    Perdón, prometí que me pasaría pronto, pero sigo loca con mi examen, estoy a nada de rendirme, mi cabeza perdió la costumbre de asimilar mucha información en poco tiempo. Y es justo el tiempo lo que me está haciendo sufrir, tengo la fecha encima y no me acostumbro a tanto leer u.u
    Y he aquí el comentario más improductivo del mundo, quejas y justificaciones TTnTT perdón. Te quiero y espero la continuación de tu historia. Besos.

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    1. Ohhh gracias. Suerte con ese examen y que todo salga bien. Yo tengo que ponerme al día con la escritura también, apenas estoy haciendo lo de blogs colaboradores.

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  8. Me encantó eso de "tu tienes cara de personaje secundario o de extra en esos escenarios llenos de gente"
    Tu forma de escribir tiene alguna similitud con la del Demiurgo. No son similares, pero tienen algo que me los enlaza. Tal vez han leído varios autores en común.

    Un beso!

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    1. Qué interesante, no lo había pensado. Creí que nadie iba a leer este capítulo, por lo largo que salió . ¡Gracias por pasar y comentar!

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  9. Me gusto mucho el ambiente, la narración de acción y humor con que nos envuelves con la trama de estos superhéroes. Fantástica transformación del traje ninja a la malla de cuerpo entero!
    Te quedo super genial.
    !Abrazo!

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  10. ¡Hola! ¡Qué divertida historia! Morí con esa villana que cambia de colores y que tiene un pasado de escritora. Me encantan. Me voy a seguir leyendo.

    ¡Un abrazo!

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