Miércoles delicioso

delicioso—¡Hoy es miércoles de pedidos a la diosa! —anunció el hombre canoso que sostenía el micrófono—. ¡Pasen por la fila, con su estrellita de pago mensual sellada en la ventanilla y su deseo! Pidan y se les concederá.

La gente se arremolinó por el templo, en búsqueda de la estatua redonda de la diosa lunar. Los ayudantes, en trajes blancos, los guiaron y empujaron hasta convertirlos en una fila más o menos decente. Nefer dejó el estrado y fue a ver a las chicas que cerraban la caja. Todos sonreían. Había sido un día provechoso.

Para él, no había nada mejor que los miércoles de pedidos. El dinero fluía, las monedas llenaban los bolsillos de todos. La necesidad se traducía en exigencias egoístas, pedidos ansiosos, pisadas de todos los tamaños sobre la alfombra desgastada del lugar.

A veces, los pedidos eran posibles de realizar. Nefer se encargaba, en persona, de que algunos lo obtuvieran. Otros pasaban al equipo del templo, siempre y cuando dejaran algún margen de rentabilidad. El resto, la mayoría, caían en el olvido. Solían ser reciclados en las sesiones de los miércoles siguientes.

Pero aquel día era importante de verdad. Se cumplían veinte ciclos desde que aquellos astronautas lo habían confundido con uno de sus compañeros y lo habían obligado a regresar con ellos a la Tierra. Nefer había sido muy joven entonces, lo único que lo había llevado a buscar a esos extraños era la curiosidad. Sus habilidades de metamorfosis y sus ganas de jugar con la mente del que se había perdido hicieron el resto.

Pero la Tierra no era un lugar tan malo. Con tanto metal delicioso, gracias a los miércoles de la diosa. Lo que no imaginaba era cómo se las arreglaría el astronauta en las profundidades de Nasra. Si las plantas y los animales eran todos de aquello que los humanos utilizaban de forma tan irresponsable, en pedacitos aplastados en forma circular.

Se acercó más a la ventanilla. Aprovechó el descuido de la cajera para meter la mano y sacar una de las monedas. Se la tragó, de un bocado, como para tener un aperitivo antes de poder estar a solas de nuevo. Sería un día largo.

+++

Mini relato para la iniciativa LiterUp! de El libro del escritor. Espero haber cumplido bien las consignas del reto. 

Comentarios

  1. hola! compartimos tu relato atrapante y desconcertante al mismo tiempo. que maravilla que se te ocurren. gracias por mostralo y saludosbuhos.

    ResponderEliminar
  2. ¡Una historia muy interesante! Además, el tema de las ventas y el astronauta... Me han parecido muy entretenidos. ^_^

    Unbesoo

    ResponderEliminar
  3. me gusta eso del extraterrestre confundido con un astronauta, viviendo en un mundo extraño para él. Buen ejercicio de ciencia ficción

    ResponderEliminar
  4. Imaginación al poder. Astronautas, Nefer (de Nefertiti?) , extraterrestres... Desde luego es un ejercicio de creatividad fantástico. Un abrazo!

    ResponderEliminar
  5. ¡Hola! ¡Qué increíble giro! Me gusta lo del extraterreste que se alimenta de dinero literalmente. Muy bueno.

    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
  6. Oh que divertido y que bonito, me ha gustado mucho.
    Un besin

    ResponderEliminar
  7. Hola, que gran relato me he entretenido, así que me pasaré por las otras entradas, me quedo por aquí, un saludo

    Te sigo ya, desde;

    http://irresistibleleer.blogspot.mx

    ResponderEliminar

Publicar un comentario