El amor en tiempos del escarabajo

citaura marzo
—Aburrido —dijo Ian, en un suspiro, y pasó al siguiente canal con un movimiento de su mano frente a la pantalla—. Aburrido, aburrido, aburrido. A-bu-rriiii…

—¿Qué haces ahí, echado como gusano? —preguntó Gia, desde el pasillo.

Él la miró, desde el sillón frente a la pared, y su mano quedó suspendida en el aire. Por un momento, dejó que la proyección de la última temporada de «Los guardianes ultra secretos de la rebeldía del hambre oscuro» siguiera su curso. Un grupo de muchachas, todas con prendas diminutas, luchaba contra jóvenes sudorosos sin camiseta.

—La vida no tiene sentido —respondió, mientras la toma de los pechos de una de las protagonistas se hacía más grande—. He decidido morir en esta habitación y renacer en algún momento más interesante para la humanidad.

Ella dejó la pila de ropa sucia en manos del robot doméstico y entró. Ian había vuelto a cambiar el canal, para poner el discurso diario de uno de los líderes continentales. Los gestos exagerados del hombre naranja eran aplaudidos por una multitud pálida y de ojos opacos.

—¿Cómo cuál? Nuestros antepasados darían cualquier cosa por tener nuestro estilo de vida. Algunos pueblos, en este mismo momento, nos arrancarían la piel y se la pondrían de vestido si eso les garantizara sentarse en este sillón mugriento.

—¿Mugriento? No decías eso anoche, Gia.

—¿Cuándo? Sigue soñando. Tanto WallTube te está atrofiando el cerebro.

«¡Eso desean los que viven en estos tiempos!» exclamó la boca gigante, desde la imagen junto a ellos.

Ian se acomodó mejor en su asiento, para concentrarse en su compañera de piso.

—Lo que ocurre en las fantasías ya está contemplado en la realidad de medio planeta, cariño. No faltará mucho para que llegue a nosotros.

Ella pareció meditarlo unos segundos.

«…pero no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir» continuaba el hombre naranja, de fondo, mientras su público se levantaba y repetía el lema del partido como un mantra.

—Entonces iré a la cárcel por mis pesadillas —concluyó la chica—. Tendrás que buscarte a alguien más con RH negativo para compartir el alquiler.

Los apartamentos por depósito en banco de sangre eran la mejor opción para obreros como ellos. Lo que seguía eran los ghettos en los antiguos vecindarios, cubiertos por las nubes fabriles del siglo anterior. Y nadie quería terminar allí.

Ian consideró la idea y se puso muy serio antes de contestarle.

—Claro que no, me avisas para que cometamos el crimen juntos y nos condenen a alguna isla contaminada del sur.

—Ya lo tienes todo pensado.

—Por supuesto.

«¡Solo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado!» coreaban los zombies en la pantalla. A esas alturas ya marchaban con sus carteles hasta las plazas.

Gia se rindió a la carcajada, por fin.

—No tienes arreglo —admitió, enternecida—. Pero el mundo se termina en cualquier momento. Así que, si vas por una cerveza rápido, a lo mejor ni nos hace falta el sacrificio.

Un guiño y él pegó un salto en el sillón. La pared volvió a ser blanca y los cánticos del pueblo desaparecieron para volver a ser ellos dos.

—¿De verdad? No bromees con sexo, por favor.

—Nunca bromeo.

El joven tomó el abrigo, las riendas y salió corriendo hasta la puerta.

—¡Ahora vuelvo! —avisó, entusiasmado—. ¡Pon el reloj y ve encendiendo los excitadores!

—¡Como si los necesitaras, pervertido! —contestó la chica, entre risas.

Llegó al subterráneo del edificio y pasó su dedo índice por el identificador de la entrada. Las hojas metálicas dieron paso a una hilera de escarabajos enormes, cada uno con su alimento y su espacio delimitado por líneas rojas. Ian accionó el botón instalado en la palma de su mano y seleccionó el encendido del vehículo. Uno de los insectos avanzó y levantó sus alas, vibrando de verde tornasol. Ian lo saludó con una palmada amistosa, ajustó el asiento detrás de la cabeza achatada, tomó las riendas y ambos volaron por la abertura lateral del portón. En pocos minutos estarían de vuelta.

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¡Feliz cumpleaños a mí! Me autorregalo, entre otras cosas, un relato sin sentido lleno de referencias a cosas que me agradan/desagradan mucho.

Escrito para la iniciativa Citaura de Inkties y Letras en el aire, con la frase del mes: «Eso desean los que viven en estos tiempos pero no nos toca a nosotros decidir qué tiempo vivir, solo podemos elegir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado» de J.R.R.Tolkien.

El límite eran 30 líneas y me quedaron 53, me pasé. Para la próxima prometo que sale algo más corto.

Comentarios

  1. ¡Hola! La verdad, he quedado sin palabras después de leer el relato, me he soltado alguna risa y me he quedado seria en otros ¡increíble! No puedo decir otra cosa. Tremendo final, no lo esperaba en lo absoluto. Me has dejado gratamente sorprendida.

    ¡Un abrazo!

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  2. Un relato muy afilado. El ser humano es insaciable, da igual el mundo o la época que le toque vivir, siempre deseará otro. Es la eterna búsqueda de algo mejor, aunque en el fondo es una crítica lo que contiene la historia. La felicidad es aprovechar lo que se tiene en cada momento, el protagonista de tu relato lo que pretende con ese deseo es algo parecido a escapar de lo que le ha tocado vivir, pero sus demonios, su hastío, lo llevará consigo, da igual que sea en un mundo en el que se utilicen coches o en otro que se sirvan de escarabajos voladores. Un abrazo!

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  3. que sorpresa nos llevanos al visitarte! una lectura diferente, vamos a buscarla! saludosbuhos y graciaaassssssss!

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  4. Meha gustado mucho, es divertido y profundo a lavez! un buen autoregalo, felicidades algo atrasadas, besos

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  5. ¡Felicidades guapa! Y el relato me gustó mucho. Un besote guapa

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  6. ¡Qué relato más bueno! Y además has puesto IAN como mi niño! Me has ganado desde la primera frase! (L)

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  7. Excelente mezcla de ciencia ficción y absurdo. Que la frase de Gandalf sea el discurso de una especie de dictador me pareció simplemente genial. No sé qué fumaste, pero convidame un poco jajajaja

    No te lo dije en el comentario que te dejé antes, pero estoy encantada con el estilo nuevo del blog :D

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    Respuestas
    1. Jajajaja, no me fumé nada, aunque repetí personaje sentado en sillón frente al televisor en ambos relatos. Vaya a saber la razón, ni tengo tv en mi depto xD
      Justo lo cambié hoy al diseño del blog, estoy probando estos nuevos temas que sacó blogger. ¡Gracias por pasar!

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