Ex Machina (52 Retos: reto 4)

exmachinaEstaban en el playón, en pleno torneo deportivo intercolegial. Todos los cursos habían recibido permiso para interrumpir sus clases esa semana, así observaban a sus equipos participar. La competencia era contra otro instituto de la zona, unos niños de mamá que traían camisetas especiales y zapatillas que el mismo Messi hubiese envidiado. O eso imaginaba Juana, perdida en la masa ruidosa que animaba a los suyos en las gradas.

Los representantes del segundo año ingresaron, para saludar al equipo visitante uno por uno, en fila. Y Juan estaba ahí, hermoso, alto, con su nuevo corte de pelo y su banda improvisada en el brazo izquierdo. Era una ironía haber nacido con el nombre exacto de su amor imposible. Cuando él ni parecía estar enterado de su existencia.

«Nunca va a mirarme» se dijo Juana, volviendo a castigarse en silencio mientras lo devoraba con los ojos.

Él terminó de chocar los cinco con el otro grupo y siguió de largo, dando una vuelta por la cancha, observando el terreno, dando saltitos para no dejar que se enfriasen sus piernas. Ella suspiró, ignorando los comentarios subidos de tono de sus amigas. Ya tenía suficiente con su mente retorcida, obsesionada con esos pantaloncitos del uniforme del capitán del equipo.

«¿Cómo es que aguanta el peso de tantas fantasías pervertidas sobre su persona? ¿No le pican las manos? ¿No se despierta en medio de la noche todo sudado, con algún arañazo en la espalda que no sabe de dónde ha salido?».

El partido comenzó, mientras ella seguía soñando despierta. Juan corría, a veces alcanzaba la pelota pero la pasaba a alguien en mejor posición para llegar al arco contrario. No era tan talentoso, solo tenía buen sentido de la organización. Para cuando marcaron el primer gol, Juana ya se había sumergido en la espiral de comparar sus nombres, ponerlos juntos, deformarlos e inventar apodos.

«Juanita y Juan. Juanito. Juancito. Mi vida. Ju. Juanchi. Juanchititito. Ah…».

Entonces, un grito desesperado rasgó el cielo. El partido se detuvo, los espectadores miraron hacia arriba y hasta el sueño rosa de Juanita se hizo pedazos. Una figura alargada apareció sobre ellos, precedida por el ruido de dos bisagras que necesitaban aceitarse. Se trataba de un ser pequeño y rechoncho, con una toga de un talle menor al que le correspondía. Iba descalzo y llevaba dos alas metálicas, enormes, accionadas por un extraño sistema en su espalda.

El terror no terminó de desatarse. Con solo extender su mano hizo que algo barriera a cada uno de los presentes y lo dejara estático. A todos, excepto por Juanita.

—¡Basta! —exclamó la voz aguda del desconocido sobre el cielo.
—¿Qué…? ¿Qué es esto? —preguntó la muchacha, a punto de largarse a llorar.

Una tercera voz apareció en escena, a la distancia. Con un grito se sumó al de ella.

—¿Me ha llegado la hora?

Se trataba de Juan, de pie en medio del campo de juego detenido. A su alrededor, los chicos de ambos equipos habían quedado en posiciones ridículas de escape.

El intruso soltó una carcajada.

—¡Ya quisieras, mortal! Es más, ya lo quisiera yo —admitió, acercándose al suelo con su aleteo chirriante—. No soporto más los pedidos de esta mocosa. Me voy a quedar sordo si continúa.
—¿Quién? —se indignó la muchacha—. ¿Está hablando de mí?

Juanita sentía un nudo en el estómago. Algo en esa toga apretada, las alas brillantes al sol y los bucles platinados de aquel monstruo le hacía temer lo peor. Pero la atención del bicho seguía centrada en el que no se había movido del centro de la cancha.

—No entiendo cómo es que no eres capaz de darte cuenta, si estás ahí.

«Sí. Es eso. Esa cosa ha venido por mi culpa».

—Oh, no. ¡Por favor, no! ¡Esto es un malentedido!
—¿De qué está hablando? —balbuceó Juan.
—¿He entendido mal, dices? —continuó Cupido, fijándose en ella—. ¿Tú no eres Juana?

Ella notó que estaba temblando, pero no retrocedió.

—Sí, lo soy.
—¿Y éste no es el Juanito de los cojones con el que vives dándome dolores de cabeza? —rugió el recién llegado, cuyas alas soltaban algún chispazo por la falta de lubricación.
—Eh… No es lo que…
—¡Oiga! ¡Más respeto! —protestó el chico.

La muchacha no supo si él estaba molesto por la forma en que se estaba hablando de él o por la brusquedad con que la estaban tratando a ella. Tampoco estaba segura de si el color que teñía las mejillas del capitán del equipo de fútbol eran parte de su imaginación.

—Me han cansado. Se van a quedar así hasta que tengan una conversación como corresponde —anunció el dios mecánico—. Les sugiero que se apuren porque los dejo congelados por el resto de la eternidad. O lo que duren esos cuerpos que tienen. Adiós. Humanos y sus estúpidos coraz…

Lo último que oyeron fue el aleteo trabajoso del metal, alejándose de ellos. Y, luego, el silencio.

Una brisa pasó por la cancha e hizo revolotear el mechón de pelo de la frente de Juana, antes de que la gravedad lo regresara a su lugar. Volvió a echar un vistazo a todo el estadio congelado. Por último, se encontró con su compañero de desgracia observándola a medio metro. Cruzado de brazos. Tal vez esperando una explicación.

Entonces la chica carraspeó e hizo lo único que se le ocurrió en esa situación.

—¡Hola! Creo que no nos conocemos. Mi nombre es…


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Feliz San Valentín, para los que se interesen en el asunto. Feliz día sin importancia para el resto. Relato para el cuarto reto de El libro del escritor: Escribe una historia en la que salves la situación con un mayúsculo Deus Ex Machina.

Deus Ex Machina: Resolución de una trama a través de un elemento, personaje o fuerza externa que no haya sido mencionado con anterioridad y nada tenga que ver con los personajes ni la lógica interna de la historia. (Fuente: Literautas).

Comentarios

  1. Ese malhumorado cupido hizo algo bueno por esos dos, aunque ya sido por librarse de los pedidos de Juanita.
    Muy bien pasado el reto. Y el esquema que tratabas de plantear.
    Un abrazo.

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  2. ¡Hola! ¡Qué maravilla! Como me he reído con este relato —y como entiendo a Juanita XDDD—. Me ha encantado.

    ¡Un abrazo!

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  3. Ha sido un relato muy divertido! ^_^ Me ha gustado muchísimo. Ya te digo que escribes muy bien :)

    Un besote!

    http://sweetcoffeelatte.blogspot.com.es/

    MIA

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  4. ¡Oh! Ha estado muy bien, muy interesante y la parte fan girl de la protagonista me ha encantado.
    Un saludo.

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  5. Amo la idea de Cupido amargado. Es simplemente genial lol. Y vaya, que después de todo lo entiendo. XD Tener que lidiar con cosas así por quién sabe cuánto tiempo, como mínimo, aburre.

    Un relato muy divertido, me gustó mucho. xD ¡Vaya la suerte de Juanita! Un salud por esos crushes obsesivos (?).

    "Juanita y Juan. Juanito. Juancito. Mi vida. Ju. Juanchi. Juanchititito" xD.

    ~Un saludo, y nos estamos leyendo.

    Ciao!

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  6. Hola, Cyn
    Encantador tu relato con el cupido mojoso mecánico. Muy acertada tu creación con la Deus Ex Machina. Juanita debió sentirse feliz, a pesar de sentirse avergonzada cuando aterrizó cupido gruñón. Pero al final, ello lo pidió, ella tuvo que romper el hielo.
    Bso

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