...racha (52 Retos: reto 3)

rachas—Ratas.

—Pero si hay ratas muy bonitas —comentó la joven que iba caminando delante, por la alcantarilla—, de esas blancas y pequeñitas que dan ganas de acariciar y tener en las manos.

—Bueno. ¿Y qué me dices de los murciélagos? —insistió el muchacho, enfundado en un traje amarillo que marcaba sus músculos desarrollados e incluía gafas de visión nocturna.

—¿A quién cuerno le ha hecho daño un murciélago alguna vez?

Sun lo pensó un poco, mientras avanzaba detrás de ella. No era fácil para él estar allí. El lugar podía derrumbarse sobre su cabeza y él saldría intacto gracias a su inmunidad física. Sin embargo, toda una variedad de peligros acechaban su mente detrás de cada sombra. Necesitaba verlo todo, estar consciente de cada cosa que se moviera en la oscuridad, por más que las posibilidades de un tanque de guerra contra él fuesen casi nulas. Siempre había sido así, desde que tenía memoria.

—Eh… ¡Escorpiones! —dijo, recordando otro ítem de su lista de temores—. Esos son de hábitos nocturnos y si pisas uno descalzo estás bien jodido.

La incredulidad en la risa de Claire viajó a través de la humedad pestilente, llegó a sus oídos y le hizo cosquillas en el orgullo.

—¿Desde cuándo salimos en una misión descalzos? Acéptalo, no tienes argumentos. Esto es pan comido al lado de otros empleos que sí que dan miedo.

La pista que tenían los llevaba cada vez más adentro del sistema de distribución de desechos de Licht City. Así como los escalofríos que recorrían al héroe amarillo aumentaban de intensidad. Su estómago comenzaba a bailar samba y a dar señales de rechazar la cena que había ingerido poco antes.

—No entiendo qué tan urgente puede ser para que nos llamen por las noches —murmuró, molesto—. Bien puedo atrapar a esos ladrones mañana, después de una ducha y un buen desayuno.

—La posibilidad de encontrarlos va decayendo con el paso de las horas. Y el botín desaparecerá pronto si no hacemos algo. Es básico en la caza de ladrones de bancos, Sun. ¿Cómo es que ignoras algo tan simple?

Por fin, los rastros de calor al fondo del túnel indicaban que ya estaban cerca de atraparlos.

—No lo ignoro, lo olvido a propósito —apuntó él, entre dientes, porque no podía quedarse sin contestar a nada que ella dijera—. Y, hablando de cuestiones básicas, ¿qué tal un poco de respeto? Otros héroes ni siquiera se preocupan de dónde van a dormir sus asistentes, ¿sabes?

—Eso es porque otros héroes no necesitan que sus asistentes les dejen una lámpara encendida en el pasillo y la puerta entreabierta de la habitación para poder descansar tranquilos.

Utilizaron el poder de mimetización de sus trajes y se fundieron en la oscuridad, que tanto incomodaba al guerrero como lo ayudaba a cumplir sus objetivos al luchar contra el crimen. Sorprendieron a la banda que huía con el dinero de la bodega del banco y no les llevó mucho tiempo reunirlos a todos en el centro del túnel, maniatados y amordazados. Listos para una entrega directa en la comisaría.

—Apenas encuentre a alguien que corra más rápido que tú, estarás despedida, Claire —decidió Sun, apenas terminó de amarrar al último delincuente. Con la luz que había encendido en su traje, se notó lo descompuesto que estaba. El cabello alrededor de su frente estaba empapado en sudor frío. Las náuseas iban y venían. Así y todo, él estaba allí.

—Bien —contestó ella, desafiante—. Estoy harta de tus alergias, de tus fobias y de que me hagas el amor con ese foco encendido en mi cara.

Él inspiró con fuerza y le echó una mirada que hubiera sido gélida, de no ser porque no podía quitarse las gafas. No si no quería quedarse de cara a sus temores. A poca distancia, los observaban los ladrones.

—Más que bien. Lo digo en serio, señorita perfección. Estás despedida.

—Me alegra. Luego no retires tus palabras.

Entonces, algo surgió del recoveco de la pared en la que la muchacha había apoyado su mano. El arma química perfecta. Casi indestructible. Pequeña, de fácil adaptación a entornos hostiles. Acababa de encontrarse con el brazo de la compañera de Súper Sol. Comenzó a hacerse camino, con lentitud, sobre las uñas rosadas, los dedos finos y alargados, los nudillos, hacia la muñeca. Sun alcanzó a notarla subiendo por el antebrazo de Claire, en forma de mancha ovalada.

Cuando ella dejó la discusión para prestar atención al cosquilleo de las patas sobre su piel, toda la fortaleza y la frialdad que la hacían una buena compañera para el héroe impulsivo desaparecieron. La peor amenaza había sido pasada por alto y ya era tarde. Muy tarde.

—¡…racha! ¡Cucaracha! ¡Quítamela! —rogó ella, en un alarido desesperado.

Las sacudidas de su brazo, aun cuando el insecto seguía hacia su hombro, hubieran sido divertidas de no haber servido de oportunidad para los criminales. En un minuto, se habían impulsado todos juntos, derribando a la muchacha. La sorpresa y la falta de estado en el superhéroe diurno para enfrentar a la oscuridad le impidieron reaccionar a tiempo.

Sin embargo, en plena confusión, el insecto decidió que aquel terreno era demasiado inestable. E hizo lo que toda cucaracha deja como el último recurso. Las capas superiores de su caparazón se elevaron, para recordar a los humanos que estaban allí algo que siempre solía olvidarse. Que no hubo ni habrá cosa más tétrica que una cucaracha enorme levantando el vuelo frente a sus narices.

Los ladrones tropezaron y chocaron entre ellos. Claire se aferró a los tobillos de uno, llevándoselos con ella al suelo mugriento. Sun los volvió a atrapar y aseguró mejor las amarras. Todo, en el tiempo que demoró la cucaracha en elevarse y poner distancia de la situación.

Pasó un rato hasta que volvieron a ponerse en camino. Sun cargaba al grupo de malhechores inconscientes, envueltos en un paquete maloliente. Claire iba a su lado, agradecida por el silencio hasta que una conocida melodía empezó a salir de los labios del héroe.

—…ya no puede caminar. Porque le falta, porque no tiene…

—¡Cállate! —exclamó ella, con la voz algo afectada, para luego recuperar la compostura—. La fobia a las cucarachas de alcantarilla no cuenta como miedo irracional.

Llegaron a la superficie de una calle vacía, una de tantas en aquella madrugada en Licht City. Los pasos del poderoso hombre vestido de amarillo fueron hacia adelante, los de la asistente en traje naranja fueron hacia atrás.

—¿Adónde vas? —dijo él, apenas se dio cuenta.

—Ya terminé mi parte, ¿no? Me marcho.

En la mochila humana del héroe, alguien soltó un quejido. La luna y el alumbrado público hacían un buen trabajo en ahuyentar las sombras, pero solo Claire se quitó las gafas de visión nocturna. Los ojos de Sun eran inaccesibles en ese instante. El rictus en su boca duró un segundo.

—No seas tonta. Dejemos a éstos en la comisaría y vamos a casa, estoy cansado.

Ella no pudo alejarse. Al final, había algo que los dos temían más.

—Bueno.

Se acercó a él y retomaron el rumbo hacia la central de policía, cerrando otro día de triunfo para la justicia en Licht City.

—Ahora dime, Claire. ¿A quién has visto salir herido por una cucaracha, eh?



+++

Supongamos que la superación está en… eh… Bueno, luego de terminar de escribir me di cuenta que me faltaba la parte de la superación. Algo hay.

Relato para el tercer reto de El libro del escritor 2017.

Comentarios

  1. Me gusta el sentido del humor de tu historia. Ella también tenía su temor.
    Y bien el recurso de que el peligro hace unir a una pareja conflictiva.
    Me gustan esta pareja, en más de un sentido. Me gustaría que aparecieran en más de tus relatos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿De verdad? ¡Gracias! Seguro algo más se me va a ocurrir con ellos.

      Eliminar
  2. Oh los bichos no me gustan... pero el relato te quedo super bien.
    Un besito

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí tampoco, aunque últimamente tengo ganas de adoptar una ratita blanca y tenerla en una jaula con una ruedita y esas cosas. Lástima que a mi gato no le gustaría mucho la idea.
      ¡Saludos!

      Eliminar
  3. Me gusto la trama con tus personajes y ese sentido muy bien llevado del humor. El superheroe con su ayudante, un par muy conflictivo pero ayudándose mutuamente. Y que al final, siempre terminan juntos por esa invitación tan tierna. !Genial!
    Bso

    ResponderEliminar
  4. ¡Hola! Muy divertido el relato, realmente, no esperaba eso. Me ha encantado y me ha encantado la pareja de superhéroes. Ojala y hagas más historias con ellos, que tienen mucha química.

    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
  5. Lo de superar el miedo a la oscuridad es un poco dificil, pero bueno, algo hay jajaja Tampoco era fácil hacerlo de un instante. A ver si más adelante vuelves a sacar a los personajes, que han sido divertidos de ver.
    ¡Un besín!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario