Mi historia convertida en película

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Aún más sorprendente que el hecho de que mi pequeña novela haya sido un éxito de ventas, o que en las redes sociales mis personajes aparezcan hasta en los memes, fue la llamada que recibí una mañana. La Wiesel Brothers quería comprar los derechos para hacer una película. Me entusiasmé tanto que, para cuando me di cuenta, ya había firmado y depositado el cheque.

Tal vez haya sido mi falta de experiencia en estos asuntos, o el hecho de que me pasara nadando en una piscina de billetes verdes en lugar de preguntar por los detalles de producción del filme... la realidad es que nada salió como imaginaba para el día del gran estreno. Hubo algunos extraños altibajos.

Lo bueno: Pude pagarle a un par de tipos insoportables de la televisión para que pelearan a muerte en el patio de mi casa. Invité a todo el barrio. Luego me di cuenta de que podría haber cobrado entrada, pero ya estaba sobornando a la policía para entonces.

Lo malo: Los rumores de que estaban haciendo cualquier cosa con mi obra en los estudios me llegaron tardísimo. Estaba haciendo las compras cuando un par de señoras se burlaron de la trama de mi novela. Decidí pagarles para que pelearan en mi patio.

La música de la Wiesel Brothers marcó el inicio de la película. Luego vi que habían contratado a un par de cantantes de moda para hacer la banda de sonido. No tenía nada que ver con lo que había imaginado, sin embargo no quedaba tan mal.

Lo bueno: Me alegró saber que Fulanita se recuperara de su período de decadencia con un nuevo disco, aunque nunca la escuché, ni cuando estaba de moda en mi infancia.

Lo malo: Mi historia estaba ambientada en la Edad Media, el pop y la electrónica quedaron un poco desubicados ahí.

Los escenarios se armaron con efectos especiales y lo último de la tecnología. Me gustó ver la interpretación de los profesionales de la animación a partir de lo que yo había escrito. Ahora creo que debería haberme tomado un poco más de trabajo en las descripciones.

Lo bueno: Los Valles de Meridia convertidos en una realidad, las rutas mágicas de los duendes y los lagos encantados al alcance de la mano por medio de mis lentes 3D.

Lo malo: Yo no dije que el cielo fuera tan rosita, o que en Meridia volaran tantas mariposas. Se suponía que estos paisajes eran tierras desoladas.

El reparto me dejó sorprendida. Sin palabras.

Lo bueno: Fui testigo de las maravillas del maquillaje y la iluminación. Esas actrices cincuentonas pudieron hacer a la perfección el papel de las pequeñas aprendices de hechiceras en Meridia. Y nadie hubiera podido decir que no se veían como adolescentes eternamente sonrientes.

Lo malo:
El público empezó a impacientarse cuando al pequeño Mer se le notaron las arrugas y Juana no fue capaz de borrar su sonrisa ante la muerte de su mejor amiga.

La trama con respecto al libro sufrió algunas modificaciones. Nimiedades. Casi imperceptibles.

Lo bueno: Supuse que ellos sabían lo que hacían. Eran los grandes en la industria del cine, ¿no?

Lo malo: Cuando los aprendices de hechiceros se transformaron en aspirantes a mejor cantante del año, con jurado y público, casi pensé que me había equivocado de sala.

Al final, el público estaba tan furioso que no pude llegar a la parte del gran beso y la felicidad eterna. Fue una pena, igual debo admitir que la pelea que se armó entre el club de fans y los acomodadores del cine fue mucho más jugosa que el concurso de Hip Hop Medieval en la pantalla. Entonces los lectores enojados repararon en mí.

No sabía si ponerme contenta de que me reconocieran, o correr lo más rápido que pudieran mis piernitas. En eso la cosa se puso más rara. No me podía mover. La masa enardecida se me vino encima, alguien arrancó un asiento y lo arrojó en cámara lenta (otra cosa extraña). Iba a decir algo y lo único que salieron fueron excusas (eso sí es común, para qué negarlo). Al menos me quedaría el dine...oh, cierto, me lo había gastado todo en pagarle a la gente para que hiciera estupideces en mi patio.

Allí fue que desperté. Todo había sido un sueño, por suerte. No era la autora exitosa de ninguna novela mal llevada al cine. Ni me había vendido por una fortuna a cambio de la ilusión de mis fans. Sí me dolía un poco la espalda y notaba que mi público esperaba impaciente.

Cierto, mi público real. El árbitro de la pelea me miraba aguardando la aprobación, le hice una seña afirmativa. Entonces me lancé de nuevo a mi contrincante en el ring del patio, no había alucinación que pudiera detenerme de ganar unos pesos esta vez.

Comentarios

  1. Que buena historia, una advertencia de lo que puede pasar. Me gusta el tono humoristico.
    Saludos.

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  2. Me dejastes muy sorprendida. Me atrapaste con esta lectura y su humor. Quien sabe, si algun dia se tornase en realidad. You never know!
    Bso

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  3. Muy entretenida la historia, humor, entretenimiento y en cierto modo drama. Recuerda que a veces la realidad, supera la ficción. MUAKS

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