El dios sol y la domadora de renos - Capítulo final

El dios sol y la domadora de renos bannerLlegamos al último capítulo de la mini historia para la iniciativa Blogs colaboradores. Si quieren saber más sobre cómo participar (seguro se abrirá una próxima ronda) pueden visitar este enlace. Espero que hayan disfrutado la lectura, yo me emocioné como tonta escribiendo esta última parte. Voy a darle una edición a los capítulos para hacerlos más largos y a incluir un epílogo para ponerlo en un pdf de descarga gratuita muy pronto. 

Capítulo final

♦ Capítulo anterior ♦
Sabía que eso ocurriría, pero de alguna forma esperaba que fuera diferente.
El sol apenas se asomaba en la línea difusa del horizonte, cuando algo en el aire se enrareció para Varya. Estaba lavándose en el río pedregoso, derretido antes de tiempo por cortesía del accidente de Reth, cuando Tyr se mostró inquieto. Esta vez no la abandonó, no hubiera podido por las amarras que lo ataban a una enorme piedra, sin embargo su reacción fue inconfundible. Otra vez, la llegada de un ser inexplicable. Tal vez más de uno, imposible saberlo. No se encendió ni una pequeña chispa en el cielo, ni se percibió otra cosa más que el absoluto silencio; bien podía ser su imaginación, a lo mejor el reno había pisado una espina de la vegetación que se empeñaba en renacer esa primavera.
Acababa de convencerse de esa posibilidad, cuando una ráfaga de viento helado la arrojó al suelo. Era cierto, las cuatro lunas habían pasado demasiado rápido. Los guijarros se clavaron en sus dedos, el reflejo del agua le devolvió la expresión horrorizada y las protestas del reno sonaron como las de un viejo amigo cuyo consejo había sido ignorado. La Evenki apretó los puños, cerró los ojos con fuerza y aguardó la explosión final. Nada ocurrió. Luego del cambio en el ambiente, que duró unos segundos, el bosque volvió a respirar, a crujir y a cantar con la timidez de los nuevos pájaros que se aventuraban por los restos de vida natural.
Ahora sí estaba convencida: era el día. Había esperado ese momento, se había preparado para eso desde la noche en que había aceptado lo que sentía por él y esa mañana, cuando por fin podía darle fin a esa situación irreal, el desconcierto la inmovilizaba. Se levantó despacio, con nada más que ruido blanco en su mente y escozor en su garganta. Ayudó a Tyr a desenredarse de sus amarras y emprendió el regreso al campamento improvisado. Se encontró apurando al animal, mientras un dolor desconocido se instalaba en su pecho y se intensificaba cuanto más se acercaba al lugar donde había dejado la esfera plateada descompuesta. Cuando fue capaz de ver, a la distancia, las otras tres esferas, detuvo al reno y lo obligó a retroceder. Iba a volverse al camino, apenas llevando lo que tenía en ese momento. No miraría atrás.

—¡Varya!

¿Cómo era posible que una determinación tan fuerte, nacida de la desesperación y el deseo de recobrar la cordura, se quebrara con solo oírlo?

—Te estuve buscando —continuó Reth, avanzando hacia Tyr para calmarlo, como si esa fuera una mañana corriente en la que debían pensar en el almuerzo—. Han sido discretos al llegar, pero de todas maneras hubo un sacudón en el aire. Debes haberlo sentido.
—Suficiente para mí, entonces —reaccionó—. Es hora de que me vaya. Suelta al reno.

Él enarcó las pálidas cejas y soltó una risita de incredulidad.

—No vas a pretender que te deje ir así…
—¿Tú me vas a dejar ir? —estalló la joven—. ¿Soy yo a la que han venido a buscar, acaso? ¡Suelta el reno, maldición!

Aunque él dejó las riendas, no salió del camino. Adoptó una expresión seria y Tyr no se movió.

—Sí sabías decir esas cosas —murmuró, recordando una conversación en la primera luna que habían compartido.
—¿Y a ti qué te importa? —respondió la chica, desmontando al ver que el animal no le hacía caso y al límite de su paciencia—. ¡Ve a reunirte con los tuyos, vuelve al lugar donde todos son iguales a ti y pueden entenderte sin que abras la boca!

No se suponía que la despedida fuera así. No debería haber regresado del río, a esas alturas ya hubiera alcanzado el camino principal. En lugar de eso, se encontraba al borde del llanto y balbuceando sinsentidos en la última conversación que tendría con el extraño. Deberían haber quedado para siempre como el dios sol y la domadora de renos que huyó en medio de la noche.

—No es verdad —la corrigió Reth, frustrado como ella—. No somos todos iguales, ni tenemos esa facilidad de comprensión. Hemos evolucionado a partir de las diferencias, como sé que tu pueblo hará algún día si quiere seguir existiendo.
—¿Y con eso qué?
—¡No estás sola, Varya! Aún si decides no regresar a los tuyos.
—¡Deja de leerme! —gritó, exasperada.
—¡Lo siento, no puedo evitarlo! Mira, este bosque es un comienzo para nosotros. Dondequiera que nos volvamos a enfrentar con situaciones difíciles, nos acordaremos de que pudimos sobrevivir aquí. Tú me salvaste ahora, y lo volverás a hacer mil veces en el futuro, mientras sigas en mi memoria.

Una lágrima se escapó, corrió el camino por la mejilla de Varya y llegó al suelo antes de que ella encontrara las palabras para contestarle.

—En cambio, tú me has arruinado. ¿Qué voy a hacer ahora? No podré volver a los míos. Ya no me importa la aceptación ni el perdón por algo de lo que ni siquiera me arrepiento.
—No necesito ver aquí para saber que eso es lo mejor que podría ocurrirte —comentó el dios malinterpretado, mientras señalaba con el índice el centro de su frente—. No vuelvas a entrar a bosques arrasados si no es por tu propia necesidad. Sigue caminando, hasta que encuentres el lugar en el que puedas sentirte segura.

Ella pensó que aquella esfera metálica era ese lugar, pero los restos de la destrucción y la falta de vida alrededor indicaban que era solo algo temporal. Una estación, un alto en el camino. Entonces quiso decir algo más, sin embargo él la estrechó en sus brazos y la besó, tal como lo hacían en las películas que pasaban en el pueblo del hombre blanco.
Definitivamente, estaba arruinada. Tampoco importaba demasiado, cuando aquello era más auténtico para ella que cualquier unión aprobada en la comunidad.
El reno tironeó de las riendas en su mano y la sacó de su embotamiento en pleno abrazo, para hacerle notar que no estaban solos. Los tres seres que hacían lo posible por ocultar su incomodidad tenían el mismo traje y tono de piel, pero en nada más se parecían a Reth. Detrás de ellos, la esfera detenida ya brillaba en un tono anaranjado. Se comunicaron en silencio. Alguna seña de sus manos, alguna mirada y los recién llegados se inclinaron respetuosamente ante ellos, para regresar a sus transportes.
El escozor en la garganta de Varya se había transformado en vergonzosos sollozos. Él apoyó su frente contra la de ella, antes de susurrar.

—Promete que no vas a quedarte aquí —fueron las últimas palabras que él tomó de la lengua Evenki—. Sigue caminando.

En todo su esplendor, las esferas plateadas se volvieron rojas y luego se hicieron invisibles, antes de que el viento helado se expandiera por el terreno para derribar la poca vegetación en pie. Con el tiempo, el hombre blanco investigaría el lugar y se encontraría con la marca de dos explosiones circulares, pero ningún cráter. El paso de un cometa, la llegada de un meteorito, el mensaje divino contra una revolución, mil explicaciones surgirían, ninguna incluyendo a la joven Evenki que se marchó luego de la primera explosión y jamás regresó a su pueblo.
Porque Varya tomó sus cosas y se llevó a Tyr en la misma dirección del primer día. No se quedaría quieta, lo había prometido. Ahora que sabía un poco más de sí misma, quería conocer el mundo. Tomaría el Transiberiano y no bajaría hasta el final del recorrido. Solo tenía que ver si tenían vagones para carga de animales y le aceptaban un reno.



FIN

Comentarios

  1. ¡Que final más bonito! Me dio pena por Varya, que tuvo que separarse finalmente de Reth. Supongo que era algo que, en el fondo, al menos yo sabía que ocurriría T__T. Jo, que bonito de verdad *-*

    Solo añadiré que me ha encantado leer esta pequeña historia. Ya tienes una nueva fan :D

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    1. ¡Muchas gracias! ♥ Me alegra mucho que te haya gustado. Un beso.

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  2. Muy lindo final, estoy de acuerdo con R.Crespo. Casi casi me saca una lágrima, la frase final de Reth es hermosísima.
    El cuento tomó un giro que no me esperaba, pero no me defraudó para nada, te quedó preciosa.

    Saludos!

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    1. Muchas gracias ♥ Voy a pasar por tu historia.
      ¡Besos!

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  3. Ésta iniciativa me encanta, hay varias así circulando y son muy buenas. Voy a leer los primeros capítulos que no los he visto.
    Besos!!

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    1. Sí, es verdad. Gracias por pasar ♥ Espero que te guste.

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  4. Guapaaaa! Menudo final :( Me ha gustado muchísimo la historia! Esperaré a leerme todo el pdf cuando esté listo ^^ Pero ha sido una preciosidad! Un besazo enorme y enhorabuena!!! :D

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    1. Muchas gracias por la oportunidad, he escrito sin darme cuenta y lo he disfrutado mucho. Estaré atenta a la próxima ronda.
      ¡Un beso!

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  5. No conocía para nada esta iniciativa
    Pero leeré tu historia completa
    No conocía a tu blog... ¡Te sigo ahora!

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    1. ¡Bienvenida entonces! Me voy a pasar por el tuyo también.
      ¡Un beso!

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  6. Ahhhh Cyn no había podido leerlo hasta hoy....
    Me ha parecido un final muy bonito, no voy a decirte que no me hubiese hecho ilusiones con un "algo más" pero en realidad tenía claro que no podía ser.
    Que penita me ha dado Varya, lo que le ha paso es de esas cosas que o la hacen crecer o la dejan tocada de por vida.
    Me da pena que al terminar el relato haya terminado nuestro nexo de unión en la inciativa, aunque no creas que vas a librarte tan facilmente de mi, voy a seguir visitandote y esperando con ansia que amplies la historia.
    Ahora me toca a mi reseñar.... espero estar a la altura.
    Besos.

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    1. ¡Muchas gracias por acompañarme en este mes! He conocido tu blog y me ha encantado, así que voy a seguir pasando por allá ♥
      Un abrazo.

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